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martes, 17 de mayo de 2011

ORIGEN ELECTORAL Y PARLAMENTARIO DE LOS PARTIDOS


El mecanismo general es simple: creación de grupos parlamentarios, en primer lugar; en segundo lugar, aparición de comités electorales; y, finalmente, establecimiento de una relación permanente entre estos dos elementos. En la práctica, la pureza de este esquema teórico es alternada de diversas maneras. Los grupos parlamentarios han nacido generalmente antes que los comités electorales: ha habido asambleas políticas antes que hubiera elecciones. Ahora bien, se conciben grupos parlamentarios en el seno de una cámara autocrática lo mismo que en una cámara elegida:

 ESTRUCTURA DE LOS PARTIDOS

La estructura de los partidos se caracteriza por su heterogeneidad. Como el mismo nombre se designan tres o cuatro tipos  sociológicos diferentes a sus elementos de base, por su armazón general, por los lasos de dependencia que se anudan, por las instituciones dirigentes.  El primero corresponde más o menos a los partidos “burgueses” del siglo XIX, que sobreviven en forma de partidos conservadores y liberales: en los USA siguen ocupando solo las escenas políticas (sin embargo, los partidos norteamericanos conservan caracteres netamente originales).  Descansa en comités  poco extensos, bastante independientes unos de otros, generalmente centralizados; no tratan de multiplicar sus miembros ni de enmarcar grandes masas populares, sino más bien de agrupar personalidades. 

Su actividad está orientada totalmente hacia las acciones y las combinaciones parlamentaria, y conservar por este hecho un carácter semiestracional; su armason administrativa es embrionaria; su dirección sigue estando ampliamente en manos de los diputados y presenta una forma individual muy marcada: el poder real pertenece a tal cual grupo formado alrededor de un líder parlamentario y la vida del partido reside en la rivalidad de estos pequeños grupos.  El partido no se ocupa más que de problemas políticos; la doctrina y los problemas ideológicos no desempeñan más que un pequeño papel; la adhesión se basa más bien en el interés o la costumbre. 

Los partidos socialistas de la Europa continental tiene una estructura diferente, que descansa en abarcar masas populares lo más numerosas posible.  Encontramos en ellos, pues, un sistema de afiliación precisa, completado por un mecanismo de cotizaciones individuales muy rigurosa, sobre que se apoyan esencialmente las [finanzas del partido (que se basa más bien en donaciones y subvenciones de algunos capitalistas, comerciantes, empresas industriales).  En los partidos del primer tipo: se pasa de la técnica de la financiación privada a la técnica de la financiación pública, establecida sobre el impuesto.  Dentro del partido encontramos funcionarios más o menos numerosos que tienen naturalmente a formar una clase y a alcanzar cierta autoridad: se desarrollan gérmenes de burocracia.  El carácter personal de los dirigentes se atenúa: se establece un sistema de instrucciones complejas (congreso, comités nacionales, consejo, oficinas, secretarias), con una verdadera separación de poderes.  En principio, la lección reina en todos los escalones; en la práctica, se manifiestan tendencias oligárquicas poderosas.  La doctrina desempeña un papel mucho más importante dentro del partido: en lugar de grupos personales, las rivalidades toman el aspecto de una lucha de tendencias. 

El partido se desborda, además, del dominio puramente político para avanzar cada vez más en el terreno económico, social, familiar, etc. 

Más cerca de nosotros, el comunismo y el fascismo han creado un tipo sociológico todavía más original.  Tienen en común una centralización muy aguda, que se opone a la semidescentralizaciones de los partidos socialistas. 

 LAS ARMAZONES DE LOS PARTIDOS

Distinguir dos elementos dentro de un grupo humano, los miembros y los jefes, los que obedecen y los que mandan, los gobernantes y los gobernados, diría Duguit – es una visión justa- , pero demasiado sumaria de la realidad.  Una multitud de individuos ligados por cierta solidaridad, por una parte, algunos líderes, por la otra; esta definición conviene a una multitud en un día de motín.

A una banda de ladrones conducidas por un jefe, a comunidades pequeñas o inestables, a partidos prehistóricos que siguen siendo todavía clanes personales, clientelas reunidas alrededor de un hombre.  No sirven ya para las comunidades grandes y durables, la comunidad global es un conjunto de pequeñas comunidades de base, ligadas unas a otras por mecanismos coordinadores.  En los partidos modernos, esta armazón alcanza una gran importancia; constituye el marco general de la actividad de los miembros, la forma impuesta a su solidaridad;  determina los mecanismos de selección de los dirigentes y los poderes de estos.  Explica a menudo la fuerza y la eficacia de los partidos, la debilidad y la ineficacia de otros.

En este aspecto se han producido importantes cambios en los últimos 50 años: mientras que el armazón general del estado permanecía idéntica, en sus líneas generales, dentro de las grandes naciones de occidente, la armazón de los partidos ha sido transformada cuando menos dos veces desde sus raíces.  Dos revoluciones se han producido e incluso tres, en algunos países que han dado como resultado modificar las condiciones generales de la vida política y transformar la infraestructura de la democracia.

Entre 1890 y 1900, los partidos socialistas constituyeron a la vieja armazón de comités limitados, bastante independientes unos de otros, ampliamente abiertas a todos los miembros y sólidamente articuladas entre sí, entre 1925 y 1930, los partidos comunistas desarrollaron una estructura más original, descansando sobre grupos de empresas bastante pequeños, fuertemente unidos por los procedimientos del “centralismo democrático” y, no obstante, separados gracias a la técnica de los “enlaces verticales”.   Este admirable sistema de organización de las masas ha hecho todavía más por el éxito del comunismo que la doctrina Marxista o el bajo nivel de vida de la clase obrera.

Finalmente hacia la misma época los partidos fascistas crearon verdaderos partidos políticos, milicias privadas capaces de apoderarse del estado por la fuerza, y de servirle luego de guardia Pretoriana.

Sin embargo, no todas las naciones de occidente han conocido estas transformaciones.  En América se las ha ignorado, allí donde los partidos conservan todavía su vieja armazón tradicional: la técnica material más moderna coincide allí con una técnica política en desuso.  Inglaterra y sus dominios no han tenido importantes partidos comunistas o fascistas; en cuanto a los partidos socialistas han tomado allí una armazón muy original, constituidos sobre una base sindical: esta estructura “indirecta” (que se encuentra excepcionalmente en otros países), merece un estudio esencial antes de analizarlos “elementos de base” de los partidos políticos, por una parte, y por otra la articulación general que reune y recoge esas células componentes





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